
Digamos que cuando llegó a casa, luego de viajar en transportes públicos, comenzaron a manifestarse síntomas de una fuerte gripe.
Pensamos que era una recaída de la gripe que había sufrido la semana anterior.
Si bien, ambas en silencio, pensamos en la Gripe A, ninguna lo manifestó evitando así una situación alarmista.
Era claro que, si el país no estaba en emergencia nacional, si se podía ir a votar sin miedo al contagio, si la ministro de salud insistía en decir que en nuestro país la gripe A no estaba haciendo estragos, porque debíamos preocuparnos.
Mama sobrevivió a tres canceres, una gripe “normal”, no la mataría.
Lo de siempre, tesitos con limón, ibuprofeno, y para esa tos persistente un buen jarabe.
Nada de pánico.
Si bien, es mi opinión que quienes nos gobiernan son una manga de ladrones inconscientes, lejos de mi pensar que se atrevieran, en pos de la ambición desmedida, crear un genocidio.
O sea, demasiado para mis neuronas.
La tos fue ganando los pulmones.
Dejo de comer por completo.
Ya el cáncer había hecho estragos en su cuerpo convirtiéndola de una mujer imponente, a una ramita endeble.
Todas las articulaciones se hacían sentir manifestándose en constantes dolores.
Aun así, atribuimos los síntomas a una gripe de estación
No había fiebre, por lo tanto estábamos en un nivel de alarma medio.
Se negó a que la lleve a mi medico.
Decidió volver a su casa y visitar su medico personal.
Apenas llego a su casa y antes de decidirse a ir al medico, tomo anti gripales y se acostó.
Cuando la llame, manifestó que tenia una leve mejoría.
Lógico, estar en la cama mitigaba su dolor pero no su enfermedad.
Allí comenzaron los vómitos.
Algo de diarrea, y fue esto lo que la impulso a ir al medico.
Yo en mi casa histérica.
Media tarde del jueves, ella había partido de casa el día miércoles, en la media tarde del jueves un sms llega a mi celular, “Gripe A, tengo la gripe A”.
Paciente a alto riesgo debido a las bajas defensas que provocó el cáncer.
Papá murió hace un mes, fue mi primer pensamiento.
Se negaba a que la fuera a buscar.
Todo el viernes hice fuerza tratando de respetar su voluntad, pero el sábado, por primera vez desobedecí a mi madre.
Así tuviera que dormirla la traería a casa.
No fue necesario.
En pocas horas la gripe A la había convertido en un ser sin voluntad.
No paraba de vomitar.
Estaba encorvada, sin color, parecía que se quebraría ante el mínimo esfuerzo.
Disimule mi horror y quien me llevo a buscarla quedo petrificado ante la imagen de mi madre.
Era sábado y su ultimo alimento, un vaso de leche, lo había consumido el miércoles.
Se me ocurrió pensar en Cristina Kirchner, en Nestor Kirchner y desee con todas mis fuerzas verlos de la misma manera en que se encontraba mi madre.
Me culpe por haber dejado nuestra dulce Italia y arrastrarla hasta este país de la nada.
Comencé a sumar las arrugas, que este país, manejado por delincuentes le había regalado y nunca termine la cuenta.
Odie este pueblo de ovejas silenciosas.
Recordé porque me había exiliado hace 25 anios.
Sentí que todas mis palabras en mi programa radial,caían al vacío.
Me sentí sola.
Esa mujer que vacilante en su paso, dolorida en sus huesos, humillada en sus vómitos, era la misma que un día, volvió a su país, la Argentina, con una sonrisa radiante de nostalgia.
La distancia hace que idealicemos lo que añoramos.
Hace cinco días que está en mi casa.
Su apetito, si bien es mínimo, está tornando.
Hoy tomó mate, comió tostadas y no le puedo exigir mucho, pero le pone toda la fuerza que caracterizó su vida toda.
Cuando le declararon el ultimo cáncer dijo que lo iba a matar cantando tangos, y así lo hizo.
Ahora dice que es eterna y jura morirse cuando ella lo decida.
A mi no me cabe duda que será así.
Mi madre es afortunada, podemos pagar su medicamentos que cuestan una fortuna.
Pero, y los demás?
Hoy, mirando un noticiero lloraba ante la desesperación de quienes dependen del estado para sobrevivir.
El optimismo es parte de la cura.
Las ganas de vivir son fundamentales para recuperarse.
Mi madre está rodeada de amor.
Pero, como ella dice: “cuantos están muriendo en las villas por falta de atención?”
Era necesario este genocidio que restará impune, porque este pueblo es un pueblo de zombies?
Quien parará esta ambición desmedida de poder?
Estamos cayendo como moscas y Cristina Kirchner viaja a Honduras a meterse donde no la llaman sin declarar una emergencia nacional.
Que esperamos?
Que hay peor que esto?
Ambas, mi madre y yo, nos vamos recuperando poco a poco.
Aun no salimos de esto, pero la peleamos.
Y los demás?
Los que nada tienen, que son la mayoría?
Que otra tortura nos regalaran hasta Diciembre?
Estamos caminando en la nada.
Las vidas se apagan en las balas de los delincuentes y en un genocidio absurdo que no hará cuentas con nadie.
En el país de la impunidad solo pagan los inocentes.
A lo largo de mi vida, nunca el odio ocupo mi corazón, ni aun en la guerra.
Los Kirchner y sus secuaces, lograron lo que Saddam Hussein en sus bombardeos no consiguió, llenarme el alma de odio.
Que Dios los borre de la tierra.
Si a la pena de muerte a los genocidas del pueblo Argentino.
Jen De Lacroix Laval
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